A la hora de elegir un exfoliante facial, es importante fijarse en los ingredientes que se adaptan a tu tipo de piel y a sus necesidades. Las semillas de kiwi, las semillas de fresa y el polvo de albaricoque ofrecen una exfoliación suave para pieles sensibles o secas, la harina de maíz sirve como exfoliante medio para pieles normales y grasas, mientras que el café proporciona una exfoliación profunda para pieles normales, mixtas o grasas. Sea cual sea la opción que elijas, es fundamental que contenga mantecas y aceites hidratantes y nutritivos (como el de cacao, de semilla de uva, de girasol, de mango o de nueces de macadamia) para mantener el nivel de hidratación de la piel y combatir los efectos negativos del sol y del viento sobre la piel.